«La conservación de las áreas naturales protegidas del sureste mexicano requiere de la conjunción del conocimiento científico y comunitario para establecer buenos planes de manejo, toda vez que estos sitios enfrentan cambio de uso de suelo, incendios, caza furtiva y turismo de cacería, entre otras afectaciones, señaló Miguel Ángel Pinkus Rendón, investigador del Centro Peninsular en Humanidades y Ciencias Sociales (CEPHCIS) de la UNAM, con sede en Mérida, Yucatán.»
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